Desde que entraste a mi vida muchas cosas han cambiado, ha sido genial tenerte aquí, aunque a veces (muy pocas) ha sido triste. No sé cómo empezó lo de nosotros, pero empezó. Quisiera saber cuándo pero tampoco lo sé.
Yo no quise, creía que era una locura y traté de detenerte pero no pude. Mis paradigmas te evitaban, pero fueron cambiados. El miedo me dominaba, pero fue vencido. Mi razón decía que no era correcto, mi corazón dijo “tu no metas”.
Ha pasado tanto tiempo, aunque quizá sea poco, a veces pienso que debí hacerle caso a mi razón y no dejar que, otra vez, entres en mi vida pero creo que todo pasa por algo y estoy seguro que gracias a ti y a ella, ahora soy mejor persona.
He pensado mucho, incluso me he cuestionado si eres lo que pienso que eres, no lo sé con certeza pero sé que eres algo lindo, que tan fuerte? Tampoco lo sé. Creí que ya te habías ido pero hace poco supe que sigues aquí.
Te voy a extrañar mucho, y aunque yo no decido si te vas o te quedas, sé que tengo que tener la voluntad para dejarte ir, no voy a mentir, acepto que no quiero que te vayas pero quizá es lo mejor.
¿Culpables? No los hay, paso por que es parte de la vida. Sé que regresarás, espero que la próxima te quedes un buen tiempo porque estoy seguro que las cosas serán diferentes. No sé por quien vengas pero sé que será una gran persona, sabes que has entrado a mi vida pocas veces, dos o tres, y han valido la pena.
Ella no te “necesita”, y esa única razón por la que debes marcharte, ha llegado el momento dejar que te desvanezcas poco a poco, te pido perdón porque quizás debí dejarte ir antes pero soy así, perdóname.
No pienses que estoy triste, tú solo sabes producir felicidad pero sé que si te quedas, otros sentimientos no tan buenos como tú, invadirán mi vida y toda esta magia se arruinará. Gracias y un breve hasta luego, fue lindo.
Fecha de redacción: Hace algún tiempo atrás